Actualmente el sexo es un recurso explotado a nivel mundial y en todos los ámbitos publicidad,  literatura… y  también muy extendido a través de  youtubers o instagramers que se dedican a dar consejos sobre cómo llevar una buena relación o cómo disfrutar del sexo.

Sin embargo, esto en lugar de enriquecernos nos confunde aún más porque recibimos informaciones contradictorias o incluso falsas. Cuántos de nosotros no nos habremos sentido “raros”  al escuchar a algún amigo/ conocido decir lo mucho que disfrutan del sexo o que no tienen ningún tipo de problema y  todo es perfecto. Creo que nadie se salva de tener a ese amigo.

Vivimos en una sociedad donde no paramos de hablar de sexo pero no del sexo real sino tal y como nos lo venden en el porno o en las películas. No hablamos mucho de nuestras dudas e inseguridades porque, ¿qué pensarán de mí? ¿Pensarán que soy tontx por no saber qué significa o cómo funciona esto? ¿Seré rarx por esto? ¿qué me está pasando? ¿Esto solo me pasa a mí?

La respuesta a estas preguntas, y a cualquiera que se te ocurra donde el foco del problema seas tú exclusivamente, es NO. ¡Y un no como una casa de grande, por si no te había quedado claro!

En el sexo no hay nada que podamos catalogar de normal o anormal, los gustos, la frecuencia, la duración, etc. Cada persona vive y disfruta el sexo como cree conveniente. Al final lo importante es tener claro que lo que hago es una decisión personal y no influida por nuestra pareja, amigos, o porque es lo que dicte la sociedad.  Y claro, siempre con consentimiento de  la  otra persona.

El objetivo de este artículo es desmitificar ideas aprendidas sobre el sexo y las relaciones,  tirar abajo aquello que nos limita y no nos permite disfrutar del sexo sanamente.

Algunos de las consultas que nos hacen llegar y tienen relación con los mitos:

  1.  Los chicos siempre tienen ganas y a las chicas les duele la cabeza 

Ni a los chicos les apetece siempre y solo buscan eso ni a las chicas les da igual el sexo o no les apetece tanto. Es cierto que esta idea poco a poco esta desapareciendo, pero cuando algo no sale como esperábamos aparecen pensamientos como:    “Ayer no quiso , ¿será que no le gusto?” O “Qué va a pensar de mí si le digo que no me apetece”. “Pensará que soy una golfa porque siempre tengo ganas”.

Cada persona es diferente y disfruta del sexo a su manera. El nivel de libido, nuestras ganas, dependen de muchos aspectos: el momento, nuestro estado de ánimo, nuestra relación con el sexo… Hay tantos motivos como personas.

A todos en algún momento nos apetece más o menos. Lo  realmente importante es que nos sintamos cómodos para poder disfrutar de nuestra sexualidad plenamente.

  1. La masturbación es mala 

Por suerte este es un mito que a medida que avanzan las generaciones cada vez es menos intenso pero todavía suele permanecer en el subconsciente. Durante años se nos ha vendido que la masturbación es algo negativo. En el caso de los chicos es frecuente escuchar frases del tipo: “Te puedes quedar ciego”, “Puedes sufrir disfunción eréctil o eyaculación precoz”, “si tienes pareja y te masturbas estás siendo infiel”; pero las chicas no nos quedamos atrás, es más las chicas en proporción se masturban mucho menos que los chicos, no solo porque tenemos más desconocimiento de nuestros genitales sino por toda la información negativa que nos llega sobre ello: “Es algo sucio”, “Es de guarras ”.

Sin embargo, la masturbación es algo muy positivo y demostrado por diferentes expertos. Nos genera muchos beneficios: nos ayuda liberar endorfinas con lo que sentimos placer y nos relaja; nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, saber que nos gusta no solo para nuestro propio disfrute sino para cuando mantengamos relaciones con otros.

Pero, ¡Ojo! Tampoco es algo que tengamos que hacer por obligación. La masturbación como el sexo es algo que nos debe apetecer. Es igual de respetable querer masturbarse que no querer hacerlo, por el motivo que sea. Lo que decidamos siempre está bien, si la decisión la tomamos desde nosotros.

  1. No te quedas embarazada sí el chico no eyacula dentro.

Siento decirlo, pero la “Marcha atrás” NO funciona.  NO no es un método anticonceptivo válido. Antes de eyacular el cuerpo expulsa el líquido preseminal, esto lo hace para poder limpiar el conducto uretral y prepararlo para  eyaculación. No suelen haber espermatozoides en él, pero puede que quedaran restos de otra eyaculació o no  se tenga un control completo de la misma.  Así que tirando  del refranero popular:

¡antes de llover, chispea!

Así que ya sabes, si no queréis que haya embarazo es mejor asegurarse y usar preservativo (que además nos ayuda a prevenir las ETS)  u otro método anticonceptivo. Usar la “marcha atrás” es como jugar a la “ruleta rusa”, no sabes si te acabará tocando.

  1. Orgasmos vaginal vs. orgasmo clitoriano 

Durante mucho tiempo se insistió en la creencia que la mujer solo podía alcanzar el orgasmo a través de la penetración vaginal, algo que creó generaciones de mujeres insatisfechas.

Las mujeres tenemos un órgano que existe única y exclusivamente para producir placer, el clítoris.  En este se reúnen más de 8000 terminaciones nerviosas en cambio en la vagina solo hay en el tercio exterior de la vagina, si las hubiese en toda la vagina las mujeres no soportaríamos el dolor del parto.

Por lo tanto el orgasmo vaginal no existe. Solo se puede alcanzar el orgasmo a través de la estimulación del clítoris. Hay posturas durante la penetración que pueden estimularlo, pero solo hay un tipo de orgasmo: el clitoriano.

  1. La eyaculación femenina no existe

Sí existe, aunque no es tan sencilla de alcanzar como la masculina y la  manera de lograrla es a través de la estimulación del punto G (zona erótica), situado en la parte anterior de la vagina. En esta parte, se encuentran las glándulas uretrales y periuretrales, las cuales son las responsables de la eyaculación femenina. Sería lo que comúnmente conocemos como “SQUIRT”.

Hay que tener cuidado porque es una zona sensible y en puede producir alguna molestia. Es importante entender que esto no es una cosa fácil de conseguir y que no lo necesitas para  alcanzar el clímax, ni produce un placer más intenso. Así que si queréis intentarlo, hacedlo, pero ¡Nos obsesionéis!

  1.  ¿El tamaño importa?

La mayoría de las veces este no es un factor determinante para poder disfrutar del sexo.

Vivimos en una sociedad donde el coitocentrismo domina nuestra sociedad. Parece que sin penetración no hubiese sexo y tiene que quedarnos claro que la penetración es una práctica más como cualquier otra para obtener placer. Se puede disfrutar de mil maneras distintas y con 1000 prácticas diferentes, da igual si eres hombre o mujer.

Os añado un dato que puede ayudaros a entenderlo aún mejor. Según un estudio de la Asociación Española de Andrología llevado a cabo en el año 2001, la longitud media del pene en erección en España es de 13.58 cm. Se consideraría “micropene” si la longitud estuviese por debajo de los 7.1 cm.

Además, la longitud de la vagina está entorno a los 9 y 12 cm, con lo que una longitud mayor no generaría mayor placer.

En resumen, a más tamaño no hay más placer. Debemos sacudirnos de complejos y aprender a disfrutar del sexo plenamente.

  1. Si pierdes la erección o no está completa, tienes un problema

Este es uno de los mitos más arraigados y que produce mucho problema en las relaciones sexuales. Desgraciadamente, nuestro referente es la pornografía y esto nos aporta una visión distorsionada del sexo. Cada escena tiene un trabajo brutal detrás, descansos, maquillaje, planos perfectos… vamos que no es real.

Los motivos por los que puede haber una pérdida de erección son variados desde un cambio de postura, sentir mucha hinchazón,  nervios,  presión, etc. Encima cuando sucede el mensaje que nos salta es el de “no puedo”, “no soy capaz” lo que termina en  generar ansiedad y vergüenza en el hombre, afectando a la autoestima.

¡La pérdida de erección es algo natura, y hay que normalizarla en nuestras relaciones!

 

En ocasiones, estos u otros creencias acerca del sexo pueden generar problemas mayores  e incluso  complicar nuestras relaciones.

Pero lo más importante es que el sexo está hecho para disfrutar; es una de las cosas buenas de ser humanos: el disfrute puro del sexo sin asociarlo a la  reproducción. Hay pocos animales que puedan hacerlo.

Así que espero que esto os ayude a derribar ciertas barreras  y os animamos a que disfrutéis.

Pero si tenéis dudas no dudéis en contactar con nosotras,  estamos encantadas de ayudaros. Trataremos el sexo desde el respeto, la aceptación y libre de prejuicios. Estos se quedan fuera del centro.

Muchas gracias por leernos!

Sabina Hernández

@centrodulae

Photo by Gaelle Marcel on Unsplash