Como psicólogas, muchas veces nos hallamos ante personas que están sufriendo en pareja no tanto porque no puedan ser felices con su situación amorosa, sino porque las ideas que tienen sobre “cómo debería ser una relación ideal” no se cumplen en la suya propia y esto les hace sufrir.

Y es que existen ciertos mitos o creencias socialmente compartidas sobre la “supuesta verdadera naturaleza del amor”. Estas creencias son planteadas como verdades absolutas e inflexibles, conllevan una gran carga emotiva y de sentimientos y son apoyadas por miembros del mismo grupo (familia, amigos, etc.), lo que dificulta su crítica y su cambio. Aunque muchas de las creencias sobre el amor vienen heredadas de la religión cristiana (predominante en nuestra cultura), o por antiguas creencias clásicas, no pretendemos realizar una crítica política ni religiosa sino de realizar un planteamiento que facilite la flexibilidad mental para concebir el amor desde un punto de vista más sano y abierto.

Os presentamos algunos de los mitos más socialmente respaldados sobre “la supuesta verdadera naturaleza del amor” y os invitamos a que encontréis sus fisuras y posibles críticas, además de plantearos de qué manera querer actuar como dictan estas creencias os puede llevar al sufrimiento y a consecuencias negativas:

El mito del emparejamiento

Comenzamos por el mito de que la pareja (además heterosexual) es algo natural y universal y la monogamia amorosa es la única opción posible de amor. Aceptar esta creencia da lugar a conflictos internos no solo en las personas que no están emparejadas y que por lo tanto tienden a sentirse “incompletas”, sino también a las personas homosexuales que sienten atracción hacia personas de su mismo sexo y que pueden vivir esto como algo “inconcebible” o como un “pecado”, lo que provoca un gran sentimiento de culpa.

El mito de la “media naranja”

Una de las creencias por excelencia según la cual elegimos a la pareja porque está predestinada hacia nosotros de algún modo y además es la única elección posible. Esta creencia tiene sus orígenes en la Grecia Clásica con el relato de Aristófanes sobre las almas gemelas y se ve respaldada por el romanticismo. Esta creencia conlleva un nivel de exigencia en la pareja muy alto, puesto que ambos miembros deben “encajar” a la perfección como las piezas de un puzle, donde la otra persona debe cubrir todas las necesidades y expectativas de ésta. Además, la ruptura de la pareja se vive de una manera traumática por el miedo a haber perdido la única opción posible de amor.

El mito de la exclusividad

Es la creencia de que es imposible estar enamorado de dos personas a la vez. Esta creencia va de la mano de la cultura de la monogamia. Existen culturas en las que la manera de unirse en pareja es diferente y no conlleva el malestar psicológico y los conflictos relacionales que se suelen dar en nuestra sociedad. Un ejemplo reciente se ha dado en Brasil donde tres mujeres que mantenían una relación de pareja desde hace tres años se casaron el pasado mes de octubre bajo la primera unión poliafectiva del país, desafiando a la pareja tradicional allí.

El mito de la fidelidad

Es la creencia por la que se entiende que todos los deseos pasionales, románticos y eróticos deben satisfacerse exclusivamente con una única persona, la propia pareja, si es que se la ama de verdad. Conlleva por lo tanto un nivel muy alto de exigencia en el otro, al que le otorgamos la facultad de cubrir todas nuestras necesidades. A consulta acuden principalmente las parejas en las que la fidelidad era un valor básico para la misma y al cometerse una infidelidad ya sea en el plano afectivo o sexual, se da lugar a una crisis de pareja que necesita replantearse de nuevo sus cimientos.

Y estos son una pequeña muestra de los distintos mitos que podemos encontrar en nuestra sociedad, pero aún quedan muchos más. La próxima semana seguiremos hablando de ellos. Hasta ahora ¿qué os ha parecido? ¿estáis de acuerdo?

Alicia Ayuso

¿Por qué sufrimos tanto por amor? – Parte I
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